La biometría y los gestores de contraseñas
Los expertos consideran imprescindible el uso de un gestor de contraseñas para agilizar el tratamiento de las claves digitales de manera segura y robusta.
Los expertos consideran imprescindible el uso de un gestor de contraseñas para agilizar el tratamiento de las claves digitales de manera segura y robusta.
El 83 por ciento de los profesionales especializados en la lucha contra el fraude prevén usar la IA Generativa en los próximos dos años.
Hay que recordar tanto a las empresas como a los consumidores que las soluciones de ciberseguridad y las herramientas de prevención del fraude ya no son opcionales, especialmente en tiempos de incertidumbre económica como la que estamos viviendo.
El Día Mundial de la Contraseña es un recordatorio para las empresas y los consumidores de que los PIN y las claves son ya una herramienta arcaica que no son eficientes.
El Día Mundial de la Contraseña está para recordarnos que los PIN y las contraseñas son una herramienta arcaica que ya no funciona. Las contraseñas se venden en la dark web al mejor postor, se explotan para actividades fraudulentas e incluso han costado a algunas personas grandes sumas de por olvidarse las contraseñas con las que guardaban sus criptomonedas.
La empresa estadounidense WorldCoin ha comenzado a operar en España instalando un stand en varios centros comerciales e intercambiadores de transporte público, con el objetivo de canjear el iris de los usuarios por tokens y criptomonedas, por valor de unos 60 euros.
El 53 por ciento de los fraudes en España se realizan a través de fotos falsas colocadas en pantallas.
Tras unos años de incertidumbre y caos en el mundo de la seguridad, los ciberdelincuentes han cambiado su enfoque y se han empezado a centrar en el robo de identidades. De hecho, entre 2019 y 2021, este tipo de fraude ha aumentado un 81,8%.
El mes de la concienciación sobre la ciberseguridad nos recuerda que los PIN y las contraseñas son una herramienta arcaica, que ya no se ajusta a su propósito original. Las contraseñas se venden en la web oscura, se explotan para actividades fraudulentas y han llegado a costar a empresas y personas grandes sumas de dinero, especialmente a raíz de la pandemia.
Durante casi 60 años, las contraseñas han causado problemas tanto a los usuarios como a los administradores de TI. Resultan fácilmente comprometidas y son difíciles de gestionar, con un enorme coste económico.