El 32 por ciento de los españoles ya ha sufrido algún intento de estafa online

El 32 por ciento de los españoles ya ha sufrido algún intento de estafa online

Coincidiendo con el mes de la ciberseguridad, la protección de las transacciones digitales y la garantía de entornos seguros se posicionan como el mayor reto estratégico del comercio electrónico en España.

PaynoPain, proveedor de soluciones de pago, ha revelado en su encuesta ‘Métodos de pago: La decisión definitiva’ de 2026 que el 32% de los españoles ha reconocido ser víctima de un intento directo de estafa o fraude al intentar abonar una compra por internet.

Esta amenaza se manifiesta a través de un flujo constante de intentos de engaño: un 19% de los encuestados asegura recibir correos electrónicos o SMS sospechosos (phishing o smishing) a diario, mientras que un 32% los sufre semanalmente y otro 32% con frecuencia mensual. Tan solo un 2% de los usuarios afirma no estar expuesto nunca a este tipo de comunicaciones fraudulentas.

Esta elevada incidencia del cibercrimen condiciona seriamente el comportamiento de compra. Un contundente 69% de los consumidores reconoce que rechazaría completar su pedido y abandonaría el carrito de compra si la página web o la plataforma de pago online no le transmite una confianza absoluta.

A tenor de estos números, y según reflejan los datos recopilados en la encuesta de PaynoPain, la población adopta un perfil defensivo y exige mecanismos de autenticación avanzados. Para asegurar sus pagos, las medidas de ciberprotección más habituales empleadas por los compradores encuestados son:

•   Elegir métodos de pago que consideran seguros: el 61% recurre a soluciones como PayPal o wallets digitales como Google Pay y Apple Pay.  Para los comercios, esto refuerza la importancia de contar con una plataforma de pago online capaz de integrar diferentes métodos de pago y mecanismos de seguridad sin añadir fricción al checkout.

•   Revisar los movimientos bancarios: el 56% comprueba periódicamente sus movimientos y extractos para detectar posibles operaciones sospechosas.

•   Utilizar sistemas de autenticación reforzada: el 50% activa sistemas como la verificación en dos pasos (2FA) o la autenticación biométrica.

•   No almacenar los datos de la tarjeta: el 42% evita guardar sus credenciales de pago en las páginas web o aplicaciones donde realiza compras.

“La seguridad ya no es un elemento que el consumidor valore únicamente después de realizar un pago, sino una condición previa para decidir si quiere completarlo. Cuando un usuario está expuesto de forma recurrente a intentos de phishing, smishing o fraude, cualquier señal que genere dudas durante el proceso de pago puede convertirse en una barrera para la conversión. Para los comercios, el reto está en combinar una experiencia de pago sencilla con mecanismos de seguridad capaces de proteger la transacción sin añadir fricción innecesaria”, señala Jordi Nebot, CEO y fundador de PaynoPain.